Tuesday, 12 August 2025

1 Jaime Gil de Biedma y Richard Sanger - Correspondencia - Revista Hedónica, 19 junio 2025

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Jaime Gil de Biedma y Richard Sanger: El juego de traducir versos

Miquel Porta

 

Reseña de: Miguel Gallego Roca, editor. Jaime Gil de Biedma y Richard Sanger. Correspondencia (1981-1987). Editorial Universidad de Almería, 2024. 221 pp, 16,00 €.

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Publicado en Hedónica, Revista de Libros, núm 1., el 19 de junio de 2025

Este breve libro reproduce las creativas, exigentes y afectuosas cartas literarias cruzadas durante siete años entre el poeta barcelonés y un joven canadiense, con un papel destacado de las traducciones al inglés de los poemas de Gil de Biedma: una nueva ventana a su universo cultural y vital hasta que enferma de sida.

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Expertos aparte, Jaime Gil de Biedma debe de tener un puñado de miles de lectores inquebrantablemente felices e infieles —como él mismo lo fue a su modo tantas veces en la vida— y, entre ellos, quienes disfrutamos un montón al conocer cómo bruñía sus versos; a veces durante años, en la despiadada «pelea consigo mismo» (p. 195), «apostado en cada poema», según las expresiones tantas veces usadas en solapas y contraportadas de sus libros. Saber no solo que los bruñía, sino cómo, exactamente.

Así: «Para confirmar su buena puntería», le escribe a Sanger, «basta con dos versos que figuraban en la primera versión y suprimí, porque desequilibraban el poema» (p. 35). Sus explicaciones sobre los poemas me parecen pues un aliciente principal del libro (hay otros, como veremos); especialmente las que detalla en las páginas 41-48, 57-63 y 69-72. No explica solo significados, también son de una riqueza notable sus comentarios sobre las procedencias, influencias, métricas, gustos. El libro es una aportación más —valiosa, modesta— al conjunto de los muchos materiales en los que Gil de Biedma (Barcelona, 1929 – 1990) pudo explicarse a placer: los editados por Andreu Jaume en Random House, las entrevistas… Debe de ser uno de los poetas españoles de todos los siglos que más vastamente pudo comentar su obra, persona y tiempo. Para desnudarlas o disfrazarlas.

Y en este contexto, algo que hace especial al libro: las traducciones que Sanger hace de los poemas. Son lo que Gil de Biedma analiza más concienzudamente. Richard Sanger (Manchester, 1960 – Toronto, 2022) es al principio (1981) estudiante, poeta en ciernes, traductor; treinta años menor.

Para el lector el juego entre castellano e inglés, y viceversa, es absorbente, delicado. Primero, en sí mismo, lingüísticamente. Segundo, porque ilumina cómo Gil de Biedma concebía cada verso. Y tercero, porque plantea en qué modesta medida obtuvo el reconocimiento que lógicamente anhelaba en el mundo literario anglosajón. Tres cuestiones que siguen teniendo interés; la tercera, además, concierne a numerosos escritores europeos.

Claro: este es un libro para jugar al juego de hacer versos. Con el título del poema homónimo se editó en 1986 un número de la revista Litoral dedicado a la poesía de Gil de Biedma, publicación cuyos avatares son comentados en diversas cartas. Dice el peculiar poema: «El juego de hacer versos, que no es un juego, es algo que acaba pareciéndose al vicio solitario» (Las personas del verbo, pp. 139-140). No en la correspondencia que reseñamos.

Aunque Gil de Biedma es exigente —sobre todo consigo mismo, también con el lector—, para él hacer versos sí es a la vez, a veces, un juego. Arduo, ambicioso, placentero, de alto aliento. En lo procaz y escabroso hoy nos parece contenido, elíptico (y sensual, excitante), cuando años antes había ofendido a espíritus a la sazón pudorosos como el de Joan Ferraté. El arriesgado, divertido y artesanal juego de levantar andamios de poemas —tambaleantes o estables— es una propuesta y una praxis que Gil de Biedma nos permite ver a los lectores. Quiere que la veamos. Es un gozo, un oficio; y aunque a él quizá no le gustase escucharlo, una ética. Cualidades que permanecen vigentes, atractivas. Como lector creo que ese juego (proceso y resultado) tan personal es una de las posibles respuestas a la pregunta: por qué Jaime Gil de Biedma sigue siendo vigente, atractivo, leído hoy.

Dice Joan Ferraté: «Pero la experiencia privada de nuestro autor incluye también su experiencia de lector. La voz que oímos al leer la poesía de Jaime Gil de Biedma es tanto más personal por estar cargada de resonancias literarias, por evocarse en ella las lecturas del autor, quien, sin embargo, al aludir a ellas citando palabras, frases o versos enteros, lo que hace es invitarnos a vivir con él los lugares familiares, aquellos donde él y nosotros nos hemos encontrado ya sin saberlo, y que a los dos nos gustará volver a ver…». La cita es de otro interesantísimo libro de cartas (pp. 217-218). Lo mismo ocurre en la correspondencia con Sanger.

«Mi poesía atiende a ser coloquial e idiomática», le dice Gil de Biedma a Sanger (p. 155). La «dicción coloquial» de los poemas impactó a Sanger, comenta Andreu Jaume en un excelente artículo. Parece que Jaume ayudó a localizar en la Agencia Balcells las cartas de Gil de Biedma incluidas en el libro. Todas cuidadosamente editadas por Miguel Gallego Roca y colaboradores.

Andreu Jaume: «Volver a Gil de Biedma es siempre una experiencia intelectualmente estimulante y vitalmente excitante. Pocos autores españoles han sabido hablar de vida y literatura con tanta pertinencia, tanto gusto y tanta lucidez, a la vez dolorosa y vigorizante. En estas cartas, volvemos a admirar su inteligencia crítica, su prodigiosa memoria, su capacidad de distanciamiento consigo mismo, su vasta cultura, tan particularizada y vivida, su maravilloso castellano…». Razones para la pervivencia.

Mediante las cartas, directamente por mano del poeta y su interlocutor tenemos pues el gusto de aprehender mejor —racional y emocionalmente— la obra de Gil de Biedma. Y creo que entendemos mejor que nos atraiga a la vez e indisolublemente esto: experimentar que sus hallazgos poéticos son fruto tanto de su inteligencia y talento como de su tenaz compromiso con el oficio y, casi diría, con la vida. Esta experiencia es parcialmente consciente y parcialmente inconsciente, naturalmente. En ambos casos, queda. Para los lectores de esa índole el libro puede ser una gozada: numerosas cartas muestran los «andamios, arquitrabes y cañamazos» de los poemas. Los usos de esas tres palabras en la correspondencia (pp. 42, 49) ya nos traen el mejor sabor de la escritura de Gil de Biedma, tanto en poesía como en prosa.

 

Claves de los poemas

Falta nos ha hecho a algunos lectores, a lo largo de los años, que Gil de Biedma nos explicase sus poemas… bueno, falta no: las explicaciones no eran imprescindibles, como comento en el último párrafo de esta sección. Pero sí que buen provecho nos ha hecho, a lo largo de ciertas páginas, que Gil de Biedma nos brindase «explicaciones poéticas»: algunos poemas no había quien los entendiera ni sintiera, ya me perdonaréis.

Por supuesto que algunas explicaciones las habíamos logrado antes de las cartas con Sanger. Así en la magnífica correspondencia que Gil de Biedma y Joan Ferraté mantuvieron desde finales de los 50 del s. XX. Todavía recuerdo perfectamente el asombro, el alivio y la gratitud hace veinte años, cuando por fin entendí el que para mí era un críptico poema de Gil de Biedma, al leer una carta de él a Ferraté: creo —eso no lo recuerdo tan bien— que en ella decía que el poema contaba que si una oscura noche en un serpenteante río en algún lugar de África se estaba bañando con un negro y tal… (pp. 103-112). Cosas. Inofensivos detalles procaces. Explicaciones innecesarias, banales e irritantes para la crítica literaria, qué duda cabe.

Releído hoy el poema, «Días de Pagsanjan»: una maravilla cristalina y fluida como aquel río nocturno. De África, nada: era en Filipinas. No con un negro: filipino. Ay, benditos lectores...

Sería fácil —y veraz— decir que la correspondencia entre Gil de Biedma y Ferraté tiene más enjundia que la de aquel con Sanger. Pero, qué importa, who the fuck cares? (disculpas, pero así lo dirían los corresponsales protagonistas de esta reseña). Vale, son treinta años de cartas versus siete, ¿y qué? Sí, son etapas históricas, vitales y profesionales solapadas y dispares: entre 1957 y 1988 (con Ferraté) y entre 1981 y 1987 (con Sanger). Entre los 33 y 64 años de Ferraté, entre los 21 y 27 de Sanger, entre los 28 y los 59 de Gil de Biedma. Por tanto y sobre todo, el tonelaje literario de Ferraté es considerablemente superior al de Sanger. Con Ferraté, Gil de Biedma se enfrenta a un «peso pesado», un sparring de cuidado. Mas pelea a gusto con ambos. Y como aliviado de no luchar siempre a solas consigo mismo. Más que boxeo es esgrima, jiu jitsu, póquer, ajedrez... Sin menoscabo de las diferencias, a Gil de Biedma le gusta hacerlo con Sanger (cartearse, analizar, bailar… Sanger es hetero). Eso da texturas agradables a contenidos y tonos.

Las páginas 103 a 117 entre Gil de Biedma y Ferraté son espectaculares; la 103 (inicio de una carta de Gil de Biedma a Ferraté de finales de 1963: el autor tiene pues 34 años) diría que es cuasi obligatoria para quien pretenda hablar de ese hombre.

A pesar de todo, tan buenos como los buenos intercambios entre Ferraté y Gil de Biedma son aquellos entre este último y Sanger. Así las citadas páginas 41-48, 57-63 o 69-72.

Las similitudes y diferencias entre los temas de ambas correspondencias son asimismo numerosas: temáticas ricas, complementarias. La relación personal, geográfica y cultural con España que tienen uno y otro: Ferraté desde Cuba, Canadá y Barcelona; Sanger desde Andalucía, Berlín, el Reino Unido y Canadá. Mientras Gil de Biedma viaja por doquier (y le encanta Andalucía, como a tantos barceloneses) y se establece unos meses cada año en Manila. Dos visiones de su obra: ambas con distancia y proximidad, erudición y afecto, locales y cosmopolitas. Ambas con una fuerte influencia anglosajona, pero, en el caso de Sanger, influencia congénita, nativa, y sin los lastres del nacionalcatolicismo falangista. Aunque sí otros, naturalmente.

De nuevo: la cómplice y brillante exigencia crítica entre Gil de Biedma y sus corresponsales. Por supuesto que a ratos moteada y carcomida de dudas, chanzas y cursilerías, boutades, vanidades, celos, agravios. Ese alto nivel de exigencia, vivido con sutileza, cabeza, alegría y en la amistad: idéntico al que practicamos en la investigación científica en medicina, salud pública y otras ciencias naturales y sociales.

Explicaciones de menor calado filológico las tuvimos también en la biografía de Miguel Dalmau (p. 401): «Una noche de verano, en la Costa Brava, [Gil de Biedma] se quedó prendado de un muchacho y decidió seguirlo hasta la playa. En la arena, un grupo asaba sardinas junto al mar y el muchacho se agachó para coger una. Gil de Biedma reparó entonces en los poderosos músculos marcándose bajo el pantalón, y sucumbió a un ramalazo de sensualidad. Pero, consciente de los peligros, blindó aquellos versos que pudieran delatarles». La escena está en el excelente «Artes de ser maduro».

No es solo Gil de Biedma quien radiografía ciertas interioridades de su obra para Sanger, también este se las desvela a aquél. Y entonces Gil de Biedma se asombra: «Lo he releído ahora y descubro que hay, efectivamente, afinidades directas» (p. 46). «Al volver ahora sobre ese pasaje, por primera vez me doy cuenta de que se trata de una trasposición, en clave distinta, de una de las primeras décimas de Guillén…» (p. 45). «Nunca se me había ocurrido asimilar el final de Canción para ese día a la primera parte del Chant d’Automne, que admiro muchísimo y que me sirvió de cañamazo para escribir Noche triste de octubre» (p. 42). O sea, que en el proceso de creación hay más: no solo talento y artesanía, también ¿inconsciencia, magia…? Por supuesto. Y claro que un chaval de veintipocos años, Sanger, critica y enseña al veterano poeta.

Lógicamente, las cartas son una ventana a todo un universo creativo, no solo al poético: por ellas transitan ideas, intuiciones, vastas lecturas, ocurrencias, conferencias; colegas, personajes, chismes y cotilleos; adaptaciones musicales, teatrales y televisivas; viajes, cenas, salidas nocturnas, alguna que otra juerga (de Sander mayormente, acaso por el visceral pudor de Gil de Biedma).

Pero, un momento: explicaciones, ¿quién necesita explicaciones? El hecho es que todo lo dicho en este artículo es del todo compatible con la idea de Eliot, mencionada por Gil de Biedma: «La poesía puede resultar muy estimulante antes de ser comprendida» (p. 254). O con esta de Coleridge: «La poesía da más placer cuando es sólo comprendida de un modo imperfecto» (p. 254). El propio Gil de Biedma dice: «Cuando lees un poema, lo que importa no es entenderlo; lo que importa es que te guste» (p. 218). «La parte más afectiva e irracional del poema la pone siempre el oído» (p. 255). «En un buen poema no puedes distinguir entre emoción e inteligencia» (p. 192). Etcétera. Quizá estas ideas y similares, meticulosamente aplicadas por él a su obra, explican también la popularidad de la misma, ayer y hoy.

 

El juego de traducir las vivencias en versos

Como anticipaba, en las cartas hay un plus considerablemente atractivo: el que descubren las discusiones sobre las mejores opciones para traducir los poemas de Gil de Biedma al inglés. Ejemplo: «Con todo, Desembarco en Citerea y Conversación son dos poemas que me han interesado más en tu versión que en el original», le escribe a Sanger en marzo de 1982. «Me ha parecido que, traducidos, ganaban» (p. 72). Diez meses más tarde se lo confirma: «Conversación sigue pareciéndome mejor poema en tu versión que en la mía» (p. 99). ¡Versiones…!

Otro ejemplo relevante. Sanger: «¡Qué extraño pensar en el inglés como lengua de los sentimientos!» (p. 77). Gil de Biedma: «Por extraño que a ti te parezca, para expresar sentimientos personales el inglés me resulta más cómodo, quizá porque el esfuerzo de hacerlo en una lengua que no es la mía materna cancela esa sospecha acerca de la sinceridad de lo que se dice que siempre nos turba a la hora de expresar nuestros sentimientos» (p. 79).

Detalles relativos: la constante mezcla de castellano e inglés en las cartas de ambos, fluida, natural, ocurrente, witty. Apreciaciones: Gil de Biedma: «¡Lástima de esa dicotomía inglesa entre history y story! “Historia” está ahí en ambos sentidos: la story que es la history personal» (p. 70). Como es sabido, en inglés history es la disciplina que estudia los acontecimientos del pasado y story una narración inventada o real; en español, «historia» tiene ambos significados.

Y eso que Gil de Biedma dice: «Yo me tengo en mucha medida por un producto literario anglosajón» (p. 41). Quizá. Se basa en muchas lecturas y en sus influencias, como las de Auden, Eliot o Spender. Otra cosa es lo que dijo en 1982: «Ten en cuenta que yo pienso en inglés» (Conversaciones, p 148). Dudoso, en alguien que apenas vivió continuadamente unos meses en un país angloparlante, sin muchas otras vivencias; no sé si las muchas lecturas justifican la sentencia.

Más valores del libro: el intrínseco de las propias traducciones que Sanger hace de poemas de Gil de Biedma; visible en varias partes de la obra y particularmente en los diez poemas que se ofrecen traducidos al final de ella (pp. 200-213).

Más: los doce poemas de Gil de Biedma que Gabriel Ferrater elige para una hipotética antología de aquel (p. 163).

Menos: Dos de los poemas de Sanger y sus traducciones están publicados en el libro (pp. 215-219) y se refiere a ellos y otros en las cartas (pp. 166, 183); pero apenas recibió comentarios del maestro (p. 169).

 

¿En su último apogeo personal?

En marzo de 1982, refiriéndose a Después de la muerte de Jaime Gil de Biedma, este escribe a Sanger: «No estaba en paz conmigo cuando escribí ese poema: deseaba, eso sí, llegar un día a estarlo. Salvo temporadas excepcionales en mi vida, creo que solo en estos últimos meses, a partir del verano pasado [1981], he empezado a estar al fin mínimamente en paz conmigo» (p. 69). Una confesión de notable interés.

Supongamos que en 1981-1984 Gil de Biedma vivía un cierto apogeo personal. O estaba al menos en una etapa vital buena —aunque no en su cima literaria—, cuando desplegó la primera parte de su afectuosa y tranquila correspondencia con Sanger. Aunque es fácil que lo diga, a toro pasado, un médico y epidemiólogo que en 1981 asistía al primer diagnóstico en su hospital de lo que más tarde conocimos como SIDA; inconscientes de la tragedia planetaria que comenzaba y sigue, a pesar de los beneficios clínicos de los antiretrovirales.

No sabemos cuándo Gil de Biedma se infectó con el VIH. Bien pudo ser antes de 1981, el VIH ya circulaba. Casualmente o no, ese año Gil de Biedma había vuelto a seleccionar y ordenar poemas escritos entre 1965 y 1981 para una nueva edición de Las personas del verbo (p. 179). En noviembre de 1985 le dice a Sanger: «Tuve el peor verano en muchos años y mis vacaciones fueron un desastre» (p. 169). Y anota Gallego Roca: «Ese verano empezaron a manifestarse en forma de manchas en la piel los primeros síntomas del sida».

En abril de 1987 Gil de Biedma le escribe a Sanger: «El año 86 fue malo incluso desde antes de empezar; en cuanto al 87 no creo que pueda felicitarle. Como dice Casanova en sus memorias, a partir de cierta edad a uno le abandona la buena suerte, y yo ya he llegado a ella» (p. 190).

Lo de «apogeo personal» es relativo, claro, tratándose del autor de versos como

 

a duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo

[…] pelmazo,

embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colmena, inútil, cacaseno…

(Fragmento de Contra Jaime Gil de Biedma).

 

Hasta esas cartas en torno a 1985 el tono vital de Gil de Biedma es alto, para quien además fue justo destinatario del bolero de José Agustín Goytisolo («a ti te ocurre algo, yo entiendo de estas cosas…»). Fallecerá cuatro años más tarde, en enero de 1990, a los 60 años. Su madre había muerto dos meses antes. Escribió y vivió velando su sexualidad, a menudo con denuedo.

 

Recitando a gusto «en plena posesión de sí mismo»

El buen tono vital y poético no solo se escucha en las cartas, también en otro tesoro que el libro contiene: unas magníficas grabaciones que de poemas suyos Gil de Biedma hizo a petición de Sanger, a principios de 1982 (pp. 50, 63, 65). Pueden descargarse mediante un código QR impreso en la página 221 (es de mal enfocar con el móvil en una librería, mejor en casa tras comprar el libro, aunque siempre quedan las bibliotecas). A Jaime se le nota a gusto, «en plena posesión de sí mismo», como había escrito Ferraté en 1968 (p. 222): inmerso en poemas que había escrito mucho antes. Supo currarlos, abandonarlos («un poema no se termina…»). Mucho tiempo en quebradiza paz, dando entrevistas, aunque a menudo afectase un pijo «escribir cansa» y parecidas máscaras decadentes. En esto también se parece a Josep Pla, tan diferente.

Otro gran placer, pues: cotejar con el oído cómo saben los poemas en la voz de su autor y cómo uno los ha leído y recitado tantas veces. «Para saber de amor, para aprenderle, haber estado solo es necesario…». Pero id con cuidado, cada poema es una botella de malta cask strength, el whisky no diluido tras madurar en barrica. Quema el alma, la del esófago. Después de escuchar el primer poema en boca de Gil de Biedma, no pude sorber otro. Proseguí a la noche siguiente, debidamente pertrechado. Sí, un Ardnamurchan (AD/09.22), 58 grados. No creo que Gil de Biedma le hubiese hecho ascos, en aquel sótano más negro que su reputación.

Es verdad que ya teníamos otras grabaciones en las que Gil de Biedma lee su obra. En la Residencia de Estudiantes (8 de diciembre de 1988), por ejemplo. Whisky en mano. Sobrio. Trascurrido ya no solo «el último verano de nuestra juventud» sino el penúltimo de tu vida, Jaime. A trece meses exactos de que empezase otro «después», otro tiempo eterno «después de la muerte de Jaime Gil de Biedma».

  

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publicado en Hedónica, Revista de Libros, núm 1., el 19 de junio de 2025

 

Conectado con el presente artículo –y en cierto modo prosiguiendo algunas de sus ideas–, unas semanas más tarde, el 6 de agosto de 2025, la revista Contexto y Acción publicó ¿Lo que importa es que te guste? A propósito de Gil de Biedma y de Bob Dylan (https://ctxt.es/es/20250801/Culturas/49843/gil-de-biedma-bob-dylan-sensibilidad-gozo-entender-poema-gustar-miquel-porta.htm)

 

  

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Miquel Porta Serra es investigador del Instituto de Investigación del Hospital del Mar (IMIM) y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en distintas universidades (UAB, UNC, NYU, UPF) https://linktr.ee/mporta. Ha publicado varios centenares de trabajos de investigación en revistas de influencia internacional y ha presidido las respectivas asociaciones científicas de epidemiólogos españoles y europeos. Su libro más reciente es Epidemiología cercana (Triacastela, 2022). También es editor de la obra Los imaginarios colectivos, la salud pública y la vida. Para conversar desde las artes sobre nuestro bienestar en sociedad (Catarata, 2019). En las próximas semanas aparecerá una nueva edición de su A dictionary of epidemiology (Oxford University Press, 2025).



Thursday, 11 April 2024

~ Versió original completa en català de l’article publicat a EL PERIÓDICO el 12 d’abril de 2024 ~


versión original completa en castellano del artículo publicado también en EL PERIÓDICO el 12 de abril de 2024:

https://ctxt.es/es/20240501/Firmas/46431/Miquel-Porta-Josep-Pla-biografia-franquismo-Catalunya-burguesia.htm

Una factualidad con valor cultural y político, Contexto y acción - ctxt, 21-05-2024

 

Un llagut de bona fusta

Miquel Porta Serra


"factual. adj. fáctico (perteneciente a los hechos)."
Real Academia Española, Diccionario de la lengua española
 
"Davant tantes pistes, certes o falses, que Pla escampa sobre ell mateix,
només queda retornar a la documentació tota nua.
Dades, dates, manuscrits, cartes...
Aquesta factualitat té també un valor moral."
Xavier Pla, Un cor furtiu, pàg. 55


 

Passa de vegades, i aquests mesos també, que un fet democràticament rellevant, moralment valuós i culturalment innovador és o molt comentat o gens: sovint, parlar-ne en públic primer fa basarda. Fins que es supera. Passa a Catalunya, a la resta d’Espanya i a molts altres indrets del mon: no cal que llancem pedres de paper a la teulada. Avancem. 

Ho estem veient amb una de les principals virtuts de l’extraordinari i agradabilíssim llibre de Xavier Pla sobre Josep Pla, “Un cor furtiu”: el biògraf porta el timó del llibre amb una serenitat, discreció i equanimitat que semblen naturals, però que estan molt treballades intel·lectualment i tècnicament en els seus propòsits, formes i continguts. Així Xavier Pla solca l’agresta psicologia, els daltabaixos emocionals i les inclements manifestacions polítiques de Josep Pla (JP). Incloent les reaccions polítiques agres, injustes o flagrantment reaccionàries. Com durant l’adveniment de la República, en la Guerra Civil o quan s’entossudeix a lloar el dictador portuguès Oliveira Salazar durant els anys 1970, temps de modestes, dures lluites antifranquistes, mentre el propi setmanari Destino i altres organitzacions de passat autoritari malden per ampliar els espais cívics democràtics. El biògraf és també sobri i factual en explicar conductes gens exemplars del protagonista, íntimes o públiques. Com quan tracta informació poc o gens coneguda sobre les dones de JP: la mare, les germanes i, notablement, les parelles, amants i altres conegudes, saludades o pagades. I tant que “aquesta factualitat té un valor moral”. I polític.

Crec que Xavier Pla mai diu “conductes gens exemplars”, com jo fa un moment. Fa bé. Ser sobri en les valoracions és bo en si mateix; i més en temps frenètics, per no dir histèrics. Els nostres, ara. També si escrius de 1936, quan Pla tem ser assassinat. Ho trobo preferible culturalment i políticament. Reflexa un dels avenços del llibre: un millor equilibri entre els fets que ens descobreix i els judicis del biògraf? Sembla senzill, sembla. I a més, aquesta manera de construir una biografia és bona per l’obra. Més porosa, rica, suggerent, inaprehensible. Fa possible que Xavier et porti a fer un dèntol o a prendre el sol amb l’Adi, l’Aurora, la Consuelo o la Lilian. Cadascuna en el seu moment, no ens passéssim. Permet que les coneguis com mai les havíem conegut. I fa possible embarcar-te en un llagut amb Pla i l’Hermós, l’amic analfabet, tan culte i savi, pels volts d’Aigua Xelida o Tamariu, a menjar garotes, “amb un ull a la vela i l’altre a la conversa...”. Brillant i deliciós. 

I mira que Pla exigeix adjectius: la seva personalitat, conductes, facècies, jocs, essència. La seva literatura, paisatge i política, per suposat. Imprescindibles adjectius per parlar de la seva vida i obra. Vol dir que Xavier Pla no jutja JP? I tant que el jutja. Amb justesa, ponderació. Una de les virtuts de l’obra. Una relativa novetat al país? N’hauríem de poder dir novetat ‘elemental’, i en canvi a Espanya –Catalunya inclosa, òbviament– ha estat tradicionalment rara, rara. Entre els personatges conflictius, els temps conflictius, la mandra d’investigar què va passar i els egos dels biògrafs... rara, rara. L’equànime anàlisi de la gent i els fets. Podem pensar en quina mesura és una novetat rellevant a Catalunya i a la resta d'Espanya avui: entre la cridòria pocavergonya del bunker franquista, entre els que atien l’odi trumpista, sectari, estèril.

Potser aquí hi ha una àrea de treball interessant pels experts: analitzar com Xavier ho fa, què fa ell diferent del que fins ara s’havia fet amb JP. I amb altres biografiats. Què fa una biografia que no amaga la personalitat estripada, les actituds vergonyoses. Que tria mostrar al lector el que de veritat importa. Com s’ho fa per localitzar fragments del navili tants anys enfonsat i arrossegar-los a la drassana: les vides i els temps d'un home misantròpic, frenètic i simpàtic, Josep Pla i Casadevall (1897-1981). 

Amb el rerefons sonor dels fascinants adjectius que JP emprava, ara podem escoltar –contrastar– el que Xavier diu del biografiat: “el dandi cosmopolita que hauria volgut ser... Pla cultiva voluntàriament una certa estètica de la negligència... indolència, indiferència o ambigüitat... Pla mostra una insatisfacció profunda, íntima... una personalitat escindida, desintegrada, borrosa... timidesa... el pudor és extrem... com més impúdic pot semblar, més pudor, reserva i torbació mostra... JP viu apassionadament moltes vides, contradictòries, és estimat i estima intensament amb un gran cor, que amaga furtivament... tot en ell és excessiu, un home permanentment insatisfet... l’angoixa existencial... capaç de vendre’s l’ànima al diable per vèncer la seva insatisfacció. Durant la seva joventut, Pla viu la vida amb una passió gairebé llibertina. Però, en realitat, la passió que el devora per dins, que el consumeix fins al desfici, és la literatura. La «secreta, diabòlica i sanguinària il·lusió o mania d’escriure a la que ho sacrifico tot.»” 

Pàgines brillants que commouen i aclaparen, tan denses com ingràvides. Les de ‘Vendre’s l’ànima al diable’, per exemple. Les de ‘La confessió de Diògenes’. Brillants i veritables. 

I les d’Adi Enberg... Adi, Adi, realment vas llançar les cartes d’en Josep? No ens ho podem creure. Què et deia? I sobretot, sobretot, com t’ho deia, Adi?

Pàgines en blanc, potser per sempre. Potser no.

Tenim doncs un llibre sense adulacions, ni mesquineses, ni palla. Atent als fets, honorables i no, a moltes persones i ambients, sovint descrits amb tonalitats planianes. Que ha fet una ingent i tenaç recerca per descobrir-los, els fets. Almenys, molts d’ells, encara que segur que no tots; quelcom que Xavier Pla remarca en moltes pàgines amb freqüents “no queda clar...”,  “no se sap...”. Una obra que obre camins: amb les seves respostes, sí, i amb més preguntes sobre Pla i el país. Si continua la recerca sabrem més coses, coneixerem més fets sobre Pla i els seus temps. Hi haurà més llibres valuosos. Aquest semblaria anglosaxó si no fos tan mediterrani. Té els millors trets d’ambdues cultures, crec. Parem-hi esment: a Catalunya també fem biografies bones. Tot i que potser encara ens costa valorar-ho prou públicament? El que està en joc culturalment i políticament és obvi. I tant que en 2024 –i sempre– l’equanimitat té valor polític, cultural, moral.


Aquest llibre no sorgeix del buit

Segur que l’obra ha portat molta bona feina, sobretot a l’autor i al seu equip, com també als editors. Treball intens de nivell acadèmic alt, em sembla. Que, quan hi hagi traduccions, serà lloat tranquil·lament en les cultures amb aquesta tradició de recerca biogràfica de gran abast, professional, diferent de les (també força lloables) incursions amateurs. Elogis raonats que el llibre també està rebent en la nostra cultura, per causa del nivell cultural i acadèmic del text: perquè la nostra també es va assemblant a aquelles. Avançant en la capacitat de tractar amb normalitat (sense cometes) els homenots més difícils, contradictoris, planians. Sense comèdies, censures, subterfugis, mentides... Tant que aquests anys ens ha agradat parlar de “normalització lingüística”. Gran tema, no trobeu? 

Per tant, com que la feinada ha estat considerable i productiva, al llibre li ha calgut el suport material i immaterial –ideològic, moral– de l’editorial (Destino - Grup 62 - Planeta) i de vàries institucions de la Generalitat de Catalunya, així com de la Universitat de Girona i de la pròpia Fundació Josep Pla (ha estat delicat o senzill o ambdues coses?). És molt, representen molt, aquests suports. Avui aquí van sent normals. En les deficients, decebedores, desassossegades democràcies ‘normals’. 

Si us plau, fem memòria, una mica. Ja sabem que costa. No us sembla que fa pocs anys era més difícil –i de fet, sovint, impossible– que aquestes empreses i institucions ajudessin a conèixer amb tranquil·litat els desficis, contradiccions, maleses i traïcions de JP? Ell pertany a i reflexa sectors molt influents...! Gens proclius a revelar col·laboracions amb el règim de Franco o els diners a Suïssa o el masclisme amb les dones. La gasiveria, l’egoisme, les addiccions, el contraban, la sordidesa... Recorregueu l’índex de noms del llibre. 

‘Un cor furtiu’ i la subsegüent conversa social que a propòsit d’ell tindrem aquests anys va d'un autèntic homenot –si voleu, sí, un prohom de la pàtria–, un remarcable referent cultural europeu. Va de Catalunya, Espanya i Europa en temps convulsos. Res senzill. Delicat com un obús sense esclatar. Xavier ha tingut accés, ponderat i seleccionat molt material inèdit.

El llibre, doncs, no és gens trivial ni una flor editorial que brolla per l’exclusiva voluntat d’autor i editor. És un efecte també de més causes subjacents potents: persones i organitzacions eficaces en la promoció d’una cultura millor, d’una societat més culta. Menys crispada i manipulada, més reflexiva i atenta a les veritats. 

Tot això és inevitablement, suportablement imperfecte i ple de contradiccions, per suposat. Ple de contradiccions. Curt i Pla. No cal subratllar les partides políticament antagòniques que juguen a tothora certs grups mediàtics; una colla d'ells, cadascun, diverses partides antagòniques simultànies. Nogensmenys, la rellevància de tot plegat és més fonda que la d’un mer tema llibresc. Benvingudes les comparacions amb les causes i els resultats d’altres llibres (biografies, assaigs) semblantment oberts, lliures, serens. Tot seguit podrem parlar també dels documentals que veiem a les pantalles. 

En la societat que ha fet possible aquest llibre hi ha més fusta democràtica que quan Pla no va rebre el Premi d’Honor de les Lletres Catalanes, fa uns 50 anys, cap el 1974-1975. No dic que el llibre demostri el que acabo de dir, només proposo que ho reflexa. És una hipòtesi, la podem refutar o confirmar racionalment i cívica. 

Ateses les bases del Premi, no li van donar amb raó: per col·laboracionista. Bases a part, atenent només a la vàlua de la seva feina, li van negar sense raó. La memòria democràtica també valora individus, no només organitzacions i classes socials, empreses, institucions. I obres d’art? Potser estem avançant en una anàlisi que ja no creu gaire que el valor de l’obra és una funció determinada pel valor humà i polític de l’autor. 

I és claríssim: actualment tenim menys por que en els temps de Pla. Avui parlem de temes molt delicats amb més llibertat i coneixement dels fets. Naturalment que “només faltaria”: aleshores Franco encara era viu, més o menys. Certament era viu el cruel règim. Aquell requisit d’“honor” tenia raons i un cert sentit; conjuntural? El mateix règim amputava la maduració democràtica de la societat. De manera que, seguint la santa Tradició, suposo que alguns menystindran novament l’avenç que representa el llibre. Diran que “només faltaria” que no haguéssim avançat. Tanmateix, potser no n’hi ha hagut gaire d’altres, de llibres com el de Xavier Pla, en els vora 50 anys que han passat des de la mort de Franco. Cinquanta. Molts anys. No tants –llibres– com hauria convingut. Potser ens està costant més del que. Potser sí que convé valorar el progrés que representa aquest llibre. Un avenç col·lectiu, de país? I tant que ho és. Perquè –torno a dir– el llibre no l’ha fet Xavier Pla sol, l’hem fet institucions, industries, escoles, llibreters, lectors, universitats, una bona part del capital social del país. 

Avui podem conèixer i valorar JP, la seva personalitat, les seves conductes privades i públiques, generoses i miserables, la seva obra immensa i el seu context històric amb una mirada crítica més tranquil·la i justa, intel·ligent i constructiva. Lúdica, sàvia, apassionada. Ah, mirem que el tercer adjectiu planià no sigui murri, mentider, hipnòtic... 

Finalment, crec que ni cal ni convé que esmercem gaire minuts a contrastar el que hem assolit (conreant i gaudint d’aquest i altres productes culturals semblants) amb els nefastos intents aznarians - ayusistes de blanquejar la dictadura franquista; ajudats aquests darrers, sí, per grups mediàtics interessats. Podem reclamar una dreta liberal de debò, demòcrata, respectuosa amb la divisió de poders. Sobretot, podem seguir aprenent a trobar els vents i les corrents de fons que ens ajuden a navegar el llagut vers aigües amb pesca més rica per a tothom. 

Un llagut de bona fusta. El llibre. Catalunya. I sí, Josep Pla.

Bona travessa. Bon Sant Jordi.


Miquel Porta Serra ~ 3 a 15 d’abril, 2024.

@miquelporta

versió original completa de l’article publicat a EL PERIÓDICO el 12 d’abril de 2024


versión original completa en castellano del artículo publicado también en EL PERIÓDICO el 12 de abril de 2024:

https://ctxt.es/es/20240501/Firmas/46431/Miquel-Porta-Josep-Pla-biografia-franquismo-Catalunya-burguesia.htm

Una factualidad con valor cultural y político, Contexto y acción - ctxt, 21-05-2024

 



Tuesday, 30 May 2023

 

The Global Plastics treaty -

Leonardo Trasande, Marina Fernandez y Miquel Porta

 

The negotiation of the treaty needs to be ethical, scientific, inclusive and transparent

 

Eight years after the 2015 Climate Accords, Paris is yet again the historic site of a new major treaty negotiation that is crucial for the planet and citizens’ health: the Plastics Treaty. Many types of plastics have released chemicals and particles that have contaminated wildlife, oceans, and humans. Virtually everyone living today has mixtures of chemicals used in plastics that hack our hormones and contribute to chronic disease. Notwithstanding the uncertainties usual in science, the science is sufficient to act and doubts are not about whether we have a problem, but how many and deep the wounds are. That is why the United Nations launched plans last year to negotiate an internationally legal binding instrument to end plastic pollution.

However, in the lead up to the second meeting of the International Negotiating Committee, parts of science are at risk of being excluded. Specifically, leading health organizations will be permitted to have one observer representative each. Some industries struggling to preserve the harmful current status quo, particularly fossil fuel manufacturers, are trying to pack the treaty process in a way that overemphasizes recycling and does not address the enormous production of plastics that are overwhelming the Earth and spilling out as waste. The United Nations Environment Program has tentatively issued a blueprint to suggest a path forward that minimizes the need to reduce plastic.

It is also particularly troubling to see that the plastics treaty might promote voluntary agreements rather than commitments to strict targets and explicit bans on chemicals of concern. As we have seen from the climate treaty, voluntary commitments are easily missed and dismissed. We are already seeing some companies failing to meet earlier voluntary commitments to reduce plastic pollution.

The ongoing process of negotiation of the treaty needs to embrace the best available science. Doubt is manufactured easily by those with vested interests. Efforts to get lead out of paint and gasoline, and to limit tobacco were constantly beset by biased representations of the data. These manipulations delayed action and harmed human and planetary health.

We need a better role for independent scientists as the treaty is laid out. And we need those directly affected to seat at the table. Waste pickers, for example, are highly exposed to the chemicals used in plastics and suffering the consequences. Plastic is being made more and more in low- and middle-income countries with weak infrastructure to protect the public.

It is feasible to achieve more transparency and inclusiveness in shaping the treaty. The United Nations Environment Program has suggested that 703 stakeholder organizations have been registered for the Paris and subsequent meetings. Only some 100 of these appear to be environmental and public health organizations. A former lobbyist states that some industries are establishing shell organizations to get accreditation. To minimize ethical conflicts, interests need to be documented following available procedures.

Set up a transparent process driven by science, and the treaty has a predictable, and correct, framework. We need to learn from the climate treaty and bind countries to their commitments. Only 9% of plastic is recycled, and the most aggressive estimates suggest that percentage can only increase to 30-40%. With plastic production rapidly increasing worldwide, plastic waste will only grow. Chemical and physical recycling are not the solution either: we know that recycled plastics are contaminated with toxic chemicals, even more than virgin plastics. We can restrict hazardous chemicals from being used in plastics, and stop the burning of plastics, which make carcinogenic dioxins.

There are other crucial pieces to the treaty, such as supporting low-income countries to do the right thing and decrease plastic production. All these issues are and will remain in the public agenda. Because many of us know that even if we cool the planet, a weak plastics treaty will leave the next generation too sick to enjoy it.

 

Leonardo Trasande, Marina Fernandez y Miquel Porta are researchers in environmental health in New York, Buenos Aires and Barcelona

 

Wednesday, 12 April 2023

 Versión en castellano del artículo publicado en El País (ed. Cataluña, supl. Quadern)

el 29 de marzo de 2023 – https://elpais.com/quadern/2023-03-29/per-un-mercat-amb-peix-mes-variat.html

 

Por un Mercado con pescado más variado

Miquel Porta, Joan Benach, Carme Borrell, Daniel G. Abiétar, Cristina Rius, Esteve Fernandez, Montse Ferrer, Olatz Garin, Andreu Segura, Xavier Castells, Xavier Bonfill y Pedro Alonso

 

La sociedad tiene que expresar mejor qué retornos pide a lo que invierte en investigación

En salud hace falta equilibrio entre las inversiones en investigación fundamental

y en investigación aplicada

El proyecto del Mercat del Peix [Mercado de Pescado] tiene que ser tan inclusivo como sea posible. La necesidad social y científica de integrar la investigación en salud pública es clara

La reflexión que se desarrolla en Barcelona a propósito de este proyecto es claramente relevante para otros proyectos parecidos en otras partes de España

 

Las excavadoras ya agujerean el solar del nuevo Mercat del Peix [Mercado de Pescado]. Es parte de la Ciutadella del Coneixement, una iniciativa urbanística, cultural y científica potencialmente muy relevante. Por lo tanto, los consensos y las aportaciones críticas constructivas también lo son. Relevantes. Este artículo quiere proponer un debate que todavía no se está produciendo –ni en Barcelona ni en el resto de España– y que, hablando de investigación, habla de nuestro modelo de sociedad y de progreso.

            El nuevo Mercado se sitúa entre el Parque de la Ciutadella, la Vila Olímpica, la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y la Ronda del Litoral; esta última es una de las barreras físicas que la nueva Ciutadella superará. Otras barreras son invisibles a primera vista, pero no menos reales. A pesar de que el Mercado tendrá una extensión física de una o dos manzanas del Ensanche barcelonés, creará un nuevo nodo económico y científico con una influencia plausible en las redes científicas, técnicas y económicas globales. Con beneficios también locales, claro.

            Actualmente en el proyecto tienen un papel académico o político y económico decisivo la UPF y el Barcelona Institute of Science and Technology (BIST), el Ayuntamiento de Barcelona, la Generalitat de Cataluña y al menos dos o tres ministerios del gobierno estatal, como el de ciencia y el de universidades. Asimismo empresas como Renfe y Adif, que también tienen suelo en la zona. Intervienen también varias empresas de ingeniería, arquitectura y abogados, así como el Incasol [Instituto Catalán del Suelo] y Barcelona de Servicios Municipales (B:SM). Signos de la envergadura del proyecto.

            El BIST es una organización basada en algunos de los mejores centros de investigación catalanes, como el Centro de Regulación Genómica (ubicado dentro del Parque de Investigación Biomédica de Barcelona [PRBB], situado física y simbólicamente entre la Ronda y la histórica Playa del Somorrostro), el Instituto de Bioingeniería de Cataluña, el Instituto de Ciencias Fotónicas, el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología o el Instituto de Investigación Biomédica de Barcelona (fundado por la UB). El liderazgo del BIST (también “paraguas” y “pararrayos”) tendría que dar en la red de centros vinculada al Mercado del Pescado (estén esos centros físicamente en un lugar metropolitano u otro) un plus, ventajas emergentes.

            En el proyecto del Mercado del Pescado también participan otras instituciones de la UPF, además de la UB y la UAB. El papel de estas dos últimas se está definiendo, pues está claro que podrían ayudar a multiplicar efectos; también lo podrían hacer otras universidades metropolitanas como la UPC, la UOC o la URL. No son cuestiones triviales para la economía de Cataluña. Por ejemplo, conviene explicar mejor qué perdemos todos y que pierde cada institución cuando una quiere ir a lo suyo, cuando no remamos juntos con sincronía. Qué ganamos y qué perdemos en el único mercado que hay. En el planeta.

            Partiendo de lo que ya hacen los centros que cobija el BIST, el Mercado de Pescado ampliará la investigación en biomedicina. Es una opción muy interesante, científicamente y económicamente. ‘Biomedicina’ tiene varios significados posibles. Simplificando, en un eje de prioridades están los contenidos más biológicos, individualistas, tecnológicos y comerciales; y en otro eje –más allá de lo que en la práctica se entiende por ‘biomedicina’– tenemos las visiones más integradoras de las dimensiones clínicas, sociales, ambientales, culturales y colectivas de la salud humana. Conviene pues que las ciudadanas y ciudadanos ponderemos la orientación prioritaria del trabajo que se hará en el Mercado.

 

Debate ciudadano sobre la investigación

Algunos pensamos que se puede lograr una integración óptima de lo mejor de los dos ejes. La derecha acostumbra a tenerlo claro: preferencia por el primer eje y exclusión factual del segundo (tenemos ejemplos aquí mismo). Las otras visiones –desde los liberales hasta la izquierda– apenas se han escuchado, a pesar de que han salido en las fotos. Los influencers de la política, las humanidades y el periodismo tienen que intervenir en el debate.

            En el Mercado del Pescado y en colaboración con algunos hospitales, como el Hospital de Mar y otros centros globales, el BIST quiere reforzar líneas de investigación de larga trayectoria en la ciudad en las actualmente llamadas “medicina de precisión” y “medicina personalizada”, expresiones que también merecen reflexión. A través de ellas el BIST impulsará sobre todo investigación en las “fronteras del conocimiento”: es decir, investigación básica o fundamental. Y también investigación “translacional”: clínica, la que intenta transferir o aplicar los descubrimientos a la práctica médica, por ejemplo. ¿Sobre qué se prevé investigar? Se habla de superpatógenos, del cáncer y otras patologías, y se mencionan técnicas: las genómicas y otras “ómicas”, la bioinformática, la bioingeniería, la nanotecnología.

            Actualmente, son campos científicamente y económicamente atractivos en todo el mundo. Lo son para los auténticos inversores, para algunos especuladores, y para muchas start-ups, empresas con un alto riesgo de fracaso en búsqueda de inversiones y subvenciones; hoy estas empresas son un El Dorado para bastantes investigadores.

            Conviene, pues, que en los espacios de inversión pública desarrollemos instrumentos para evaluar tecnologías y para prevenir o corregir los estragos de las burbujas especulativas; también los de las burbujas científicas, así como los fraudes que a veces se dan. Hace falta que todos seamos exigentes con el destino y los retornos de la investigación a la cual dedicamos el dinero público y con las cuentas que rendimos los receptores. Esto también es velar por la sostenibilidad del sistema y del planeta. Es ciencia ciudadana, participación. Cultura y ética. País. Política real.

            El BIST también prevé trabajar en el diseño y la validación clínica de diagnósticos y tratamientos. Para verificar científicamente esta utilidad clínica, durante décadas la metodología epidemiológica, la estadística y la informática han sido herramientas contrastadas, muy fructíferas científicamente y socialmente. Han proporcionado los cimientos metodológicos (evitando sesgos y resultados erróneos) y nos han dado una visión amplia de las causas estructurales y de las soluciones sociales de las enfermedades. Su relevancia científica y económica en el Mercado del Pescado es obvia. No obstante, actualmente casi no tiene previsto un lugar. No tendrá el que conviene si los líderes ciudadanos no lo exigen.

            También forma parte del proyecto el Centro de Investigación e Innovación para el Bienestar Planetario, que podría desarrollar algunos proyectos con el Instituto de Biología Evolutiva. Aun así, hoy parece que estos centros prácticamente no se dedicarán a cuestiones de salud pública y equidad. Tampoco las humanidades y las ciencias sociales ocupan de momento más de unos milímetros en los metros y metros de texto del proyecto del Mercado del Pescado.

                 

Universidad y sociedad

A pesar de la nueva galerna de riesgos planetarios, que otras veces han hecho naufragar proyectos de investigación encomiables –como el que en 2009 tenía que fondear junto al Hotel W o Vela–, es muy improbable que esta vez el pescado muera a pie de playa. La tenacidad merece la pena. Magnífico.

            La última puesta en escena del proyecto es elocuente: en el campus de la Ciutadella, en la bella capilla laica de Antoni Tàpies –un “espacio de reflexión y meditación”–, Pere Aragonès, Ada Colau, Diana Morant, Joan Subirats, los rectores de la UPF, la UB y la UAB, consejeros, autoridades numerosas. Una declaración de intenciones políticas clara. Cooperación, economía del conocimiento... Meditación: ¿podemos apoyar al proyecto de verdad? Es decir, darle un apoyo crítico, que es el único auténtico. Entonces, pensemos: ¿qué tipos de investigación queremos y para qué? ¿Financiados por quién y destinados a quién? ¿Con unos beneficios a medio y largo plazo para quién?

            Así, pues, el Mercado del Pescado promete fundadamente. Pero sería raro que fuese fresco todo el pescado que luce en la parada. Valoremos el que lo es. Pidamos el que no hay.

            Aunque el volumen del proyecto fuese menor, aunque no estuviéramos ante una operación política, ciudadana, económica, urbanística, empresarial, cultural y académica importante... aunque no operaran estos factores, también tendríamos que analizar los contenidos científicos, académicos, culturales y económicos del proyecto. Evidente: si lo tenemos que hacer no es a pesar de estos factores, sino a causa de ellos.

            Lo tenemos que hacer por sentido cívico, por responsabilidad presupuestaria y porque amplios sectores ciudadanos hemos avanzado en la práctica de analizar y debatir sobre el valor social de los diferentes tipos de investigación, sobre las estrategias para promoverlos y sobre qué queremos de la universidad. Las recientes leyes sobre ciencia y universidades se afanan en estimular estos análisis y debates. Cómo lo intentan también varias iniciativas culturales de fundaciones privadas y de instituciones públicas. Además, las reflexiones las tenemos que organizar en un momento histórico extremadamente delicado (nuevos estallidos de burbujas financieras, riesgo de conflicto nuclear, crisis ecológica). Crisis sindémicas, vertiginosas, profundas.

            Por lo tanto, con una brújula cultural y académica más diversa, el Mercado puede navegar mejor y generar beneficios más amplios de los que se proyectan. Es un reto por todos y no menos por los líderes sociales. Hoy sus miradas sobre asuntos científicos parecen todavía poco analíticas, bastante reverenciales.

            Cómo veis quienes lamentáis la teatralización de la política, su frecuente vacío o inconsecuencia, este artículo está tratando un caso de política-real, de política-con-impactos para la colectividad.


Una prueba: incluir la investigación en salud pública

El proyecto del Mercado, que es sólido desde unas visiones científicas determinadas, válidas, tiene que ser tan inclusivo académicamente y científicamente como sea posible. La integración de la investigación y la docencia avanzada de la salud pública es una oportunidad clara. Una prueba o test de coherencia. Y un deber práctico hacia Cataluña.

            Es necesario que haya un equilibrio entre las inversiones en investigación fundamental y en investigación aplicada. Invertir en investigación básica o fundamental –que probablemente dará pocos retornos tangibles, por definición y por naturaleza– es necesario. Pero no excluyendo las inversiones en investigación aplicada que nuestra sociedad necesita. En el ámbito de la salud, hace falta que invirtamos bien en investigación clínica y en investigación de alcance social. En cuanto a esta última, en el espacio del Mercado tienen que ser áreas de inversión claras la investigación en epidemiología y salud pública, en salud laboral y ambiental, en políticas públicas, en las causas y consecuencias para la salud de tipo ético y cultural. Hay que tener en cuenta que la investigación sobre los determinantes sociales y ambientales de la salud tiene muchos menos recursos que la investigación biomédica. Tanto la ciudadanía y las autoridades más progresistas como las liberales de verdad tienen que valorar esta amplitud de miradas y prácticas. Y valorar que Barcelona puede reforzar las capacidades académicas que ya tiene (muy frágiles e insuficientes, pero no inexistentes) en estas áreas con aplicaciones plausibles para la salud colectiva y la equidad en un mundo justo y habitable.

            Tenemos cierto derecho a querer dejar atrás la pandemia por COVID-19. Pero no a olvidar sus lecciones. No tenemos derecho, en especial, a soslayar las carencias institucionales, humanas y materiales que debilitaron su prevención, agravaron la tardanza y la ineficacia al responder, y provocaron la inadecuación trágica de tantas medidas insuficientes o erróneas. Nadie niega que la universidad –colaborando con las instituciones de salud pública– tiene un papel esencial para prepararnos mejor para la próxima pandemia y para tantas otras epidemias cotidianas. Formando profesionales, generando conocimientos y cambiando prácticas, fundamentando políticas que ayuden a cambiar ya ahora las causas sociales y ambientales de tantos procesos patológicos por la salud, la equidad, la ecología y la economía real. La pandemia nos ha recordado de una manera sobrecogedora la relevancia científica y social que tiene la salud pública. Todo el mundo sabe que las inversiones bien hechas rendirán beneficios. No se entendería que no fortaleciéramos las instituciones más necesarias.

            No partimos de cero. Gracias al compromiso individual de muchos profesionales, y a pesar del desigual apoyo institucional, Barcelona es objetivamente uno de los nodos globales más potentes de investigación y docencia avanzada en salud pública. Los indicadores de producción científica son claros. También los docentes. Numerosos programas de posgrado son reconocidos internacionalmente, entre ellos los másteres en Salud Pública (UPF - UAB), en Salud Global (UB - ISGlobal) y en Salud Planetaria (UOC - UPF).

            Pero la universidad no tiene que atender solo a los rankings mundiales. Un trabajo fundamental de la universidad –fundamental en el sentido que más entendemos– es velar por las necesidades locales. Y en este sentido Cataluña también recibe los beneficios de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, un caso ejemplar en Europa. El país también se beneficia de los profesionales que siguen los diplomas en salud pública de corta duración que la UPF ha emprendido con celeridad durante la pandemia; y de los otros programas de larga trayectoria y prestigio de las otras dos universidades ya presentes en el proyecto del Mercado (UB y UAB, ampliables a otras). Hace falta que más organizaciones e instituciones pongamos en valor y desarrollemos esta riqueza científica y técnica, invirtiendo recursos. Nuevamente, como parte de una cultura política y científica más atenta y constructiva. En ello nos va nuestro presente y el futuro.

 

 

  

 

Miquel Porta, Joan Benach, Carme Borrell, Daniel G. Abiétar, Cristina Rius, Esteve Fernandez, Montse Ferrer, Olatz Garin, Andreu Segura, Xavier Castells, Xavier Bonfill y Pedro Alonso son profesores de salud pública en varias universidades de Cataluña.